Fatshimetrie fue testigo de una escena desgarradora en Tuffah, Franja de Gaza, el 26 de diciembre de 2024. Mujeres y niños se encontraron en el lugar de un devastador ataque aéreo que afectó a un barrio residencial, dejando tras de sí una evaluación sombría.
Informes de diversas fuentes palestinas indican que al menos 45 personas murieron en varios ataques israelíes ese día. Entre las víctimas se encontraban miembros del personal del hospital Kamal Adwan, que días antes había lanzado un llamamiento desesperado pidiendo ayuda, denunciando los repetidos ataques del ejército israelí a sus instalaciones.
El Dr. Hossam Abou Safiya, director del hospital, anunció con tristeza la pérdida de cinco miembros de su equipo, entre ellos un pediatra, un técnico de laboratorio, dos paramédicos y un trabajador de mantenimiento, todos víctimas de lo que describió como una “huelga israelí”.
El día comenzó trágicamente con la muerte de cinco periodistas del canal de televisión Al-Quds Today, afiliado a la Jihad Islámica, en un ataque israelí a su vehículo. El ejército israelí afirmó haber atacado a miembros activos de la Jihad Islámica que se hacían pasar por periodistas, lo que desató una acalorada controversia.
La matanza se extendió luego a otras zonas de la Franja de Gaza y afectó duramente a las familias desplazadas por los combates. Incluso han muerto bebés de frío, debido a la falta de condiciones de vida dignas en los campos de desplazados.
El Dr. Ahmed al-Farra relató la muerte de tres bebés de menos de un mes, entre ellos Sila al-Faseeh, una niña de tres semanas. Esta tragedia revela la angustia de los civiles atrapados en este devastador conflicto, donde la dignidad humana es violada en medio de una indiferencia general.
Al mismo tiempo, el anuncio de la muerte de dos soldados israelíes en combate es testimonio de la violencia brutal que azota esta región desde hace demasiado tiempo. Las historias de cada persona se entrelazan en una espiral viciosa de violencia y sufrimiento, donde todos se convierten a la vez en víctimas y verdugos.
A lo largo de estos trágicos acontecimientos, las voces de los pueblos oprimidos resuenan poderosamente, pidiendo solidaridad y acción para poner fin a este ciclo interminable de violencia. Fatshimetrie se hace eco de estas voces heridas, con la esperanza de que la luz finalmente atraviese la oscuridad de la guerra, para que la paz finalmente triunfe sobre el terror.